sábado, 2 de abril de 2011
Olas que vienen, olas que van
Tengo un mar de ideas, vienen y se van cuando quieren, algunas buenas y otras que te golpean, te raspan el corazón contra la arena. Será cuestión de aprender a no confiar en nadie, como hay olas buenas, también hay malas, traen caracoles filosos, que cortan y lastiman la piel, así como caracoles también hay personas, que con una palabra pueden calmar, y con tan solo una también lastimar. No esperes nada de nadie, dijo un sabio, un inteligente dijo que sólo algunas personas merecen tu confianza y un arriesgado dijo que confíes en todos, que si te lastiman verás que esa persona no valía la pena, y si no te hacen daño verás que gran persona tenés al lado... ¿Pero para qué arriesgarse? si ahora todos sabemos que no hay alguien que valga más de mil rosas, no hay nadie que pueda curar tus heridas y secar todas tus lágrimas; solo existe una persona en el mundo que es capaz de eso, es aquella que debes soñar fuerte si la quieres en tu vida, sino no pierdas el tiempo buscando.
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